El verano queda atrás, dejando hojas crujientes bajo los pasos, bufandas que abrazan los primeros fríos y un cielo de Madrid que se adormece en neblina, anunciando la calma del otoño.
El verano queda atrás, dejando hojas crujientes bajo los pasos, bufandas que abrazan los primeros fríos y un cielo de Madrid que se adormece en neblina, anunciando la calma del otoño.